La industria del cine, actores, directores, productores y capital, en ocasiones aprovechan oportunidades como ésta para capitalizar el efecto positivo y el mensaje que pueden hacer llegar por medio de las imágenes y el arte de la narración cinematográfica al espectador: Butterfly Circus o El Circo de la Mariposa.
Súmele a esto la participación de un personaje real extraordinario por sí mismo como el de Nick Vujicic que sin mayores efectos personifica a Will y la de una producción dedicada, con un montaje de primera. Ese es un marco idóneo para que una cinta como esta sea usada una y otra vez para esculpir un mensaje en nuevas generaciones y en nuevos espectadores.
Hay mensajes que no deben dejarse de repetir, insistentemente, con constancia y dedicación y uno de los mayores es el de la esperanza, de que sí existen razones para vivir, de que lo mejor está por venir y que aunque la carrera es larga, la meta está más cerca de lo que nos imaginamos, que no vale la pena tirar la toalla y que debemos de perseverar.
Súmele a esto la participación de un personaje real extraordinario por sí mismo como el de Nick Vujicic que sin mayores efectos personifica a Will y la de una producción dedicada, con un montaje de primera. Ese es un marco idóneo para que una cinta como esta sea usada una y otra vez para esculpir un mensaje en nuevas generaciones y en nuevos espectadores.
Hay mensajes que no deben dejarse de repetir, insistentemente, con constancia y dedicación y uno de los mayores es el de la esperanza, de que sí existen razones para vivir, de que lo mejor está por venir y que aunque la carrera es larga, la meta está más cerca de lo que nos imaginamos, que no vale la pena tirar la toalla y que debemos de perseverar.

